La cirugía de trauma es una rama de la cirugía ortopédica y traumatológica que se encarga de tratar lesiones agudas causadas por traumatismos, como fracturas óseas, luxaciones, heridas profundas y daños en tejidos blandos. Su objetivo principal es restaurar la anatomía y función normal del paciente lo antes posible, mediante la estabilización y reparación de las estructuras dañadas. Esto es fundamental para evitar complicaciones, facilitar la movilidad y promover una adecuada recuperación funcional.
El procedimiento quirúrgico puede variar desde técnicas mínimamente invasivas hasta cirugías abiertas, dependiendo del tipo y gravedad de la lesión. Para estabilizar las fracturas, se utilizan diferentes dispositivos de osteosíntesis, que permiten mantener los fragmentos óseos en la posición correcta durante el proceso de cicatrización. Los materiales más comunes incluyen placas, clavos y tornillos, cada uno con características específicas que los hacen adecuados para distintos tipos de fracturas.
Las placas son láminas metálicas que se fijan a la superficie del hueso mediante tornillos, proporcionando una estabilidad rígida especialmente útil en fracturas con varios fragmentos o fracturas articulares. Los clavos intramedulares son varillas metálicas que se introducen en el canal medular del hueso, ofreciendo una fijación interna fuerte y permitiendo la movilización temprana, siendo especialmente usados en fracturas de huesos largos como el fémur y la tibia. Los tornillos se utilizan para fijar fragmentos óseos entre sí o para asegurar las placas al hueso, pudiendo ser de compresión o bloqueo, dependiendo del tipo de fractura y la técnica quirúrgica.